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Rechazo al 30-S y fortalecer cambios PDF Print E-mail
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Written by Fernando Cáceres   
Friday, 30 September 2011 15:29

A un año de los acontecimientos, todavía hay opositores políticos, partidos, líderes sociales y editorialistas que persisten en sostener que  el 30-S no hubo un intento de golpe de Estado. La trampa radica en convertir lo sucedido en un problema entre Presidente y policías, cuando la situación de ese día rebasó este hecho.
El 30-S no solo se produjo la paralización de actividades en el Regimiento Quito Nº 1, sino en todo el país, al menos varias horas. De manera que la “protesta” se transformó en una insubordinación policial nacional. En el aeropuerto de Quito y en el local del Ministerio de Defensa también se insubordinaron elementos de las Fuerzas Armadas.


A consecuencia de esas insubordinaciones, el Ecuador estuvo en jaque: paralizados Ejecutivo, Legislativo, Judicial, las otras funciones del Estado e instituciones públicas; cerraron locales comerciales y empresas, así como también instituciones educativas. La ciudadanía, a nivel nacional, quedó desprotegida. Bajo riesgo. Y los saqueos comenzaron, sobre todo en Guayaquil.

Si los “anticorreístas” insisten en que “solo” se trató de una insubordinación policial y no de un golpe de Estado, debieran admitir, entonces, que fue un acto que afectó la vida del Ecuador y que “solo” por ser insubordinación fue inconstitucional e ilegal, se produjo mucho antes de que el presidente Correa llegara al cuartel policial y se mantuvo aún con más gravedad todo el día, al menos en Quito.

De manera que todos aquellos personajes, movimientos y partidos que decidieron saludar a la Policía y respaldarla por su “lucha popular” y por representar una revocatoria del mandato “de hecho”, pasaron a ser cómplices de un acto inconstitucional e ilegal.

Pero el asunto no quedó allí. Ese día, aprovechando la insubordinación policial, aparecieron activistas y políticos que se movilizaron en distintos frentes, que salieron a las calles para gritar por la caída del Presidente, que irrumpieron en el canal público, que procuraron el derrocamiento del Mandatario, que clamaron por su renuncia.

Hubo asambleístas que impidieron el funcionamiento de la Asamblea y que, en lugar de salir a defender la democracia, como era su obligación frente a un hecho inconstitucional e ilegal ya producido, pidieron la “amnistía”.

Si solo fue una “insubordinación”, como se asegura repetidamente, ¿por qué no la condenan como inconstitucional e ilegal? ¿Por qué no persiguen y juzgan a los cómplices que la respaldaron?

La oposición está rabiosa por la aprobación de leyes. La de Comunicación, con el cuentito de la libertad de expresión; la del Control del Poder de Mercado o “antimonopolio” con el fantasma de la libre competencia; ahora, creyentes a ultranza como son, ya salieron en “defensa” de la libertad de cultos, frente a no sé qué proyecto de ley. Y así seguirán.

La persistencia enfermiza de sostener que Rafael Correa es el responsable de su propio secuestro e intento de magnicidio, así como del asesinato de policías y otras víctimas del 30-S.

La campaña diaria de algunos grandes medios y sus voceros, para acusar al Presidente de dictador, que quiere el control de la justicia, a la que ellos siempre utilizaron y politizaron, al igual que judicializaron la política.

La defensa con rancia argumentación y toda clase de maniobras, a los dueños de El Universo, diario exhibido como cuasi salvador de la patria. ¡Qué locura!

La provocación semanal rabiosa y cuasi conspirativa frente a la sede política de AP.

La manipulación, de maestros y alumnos para protestar en forma violenta por la Ley de Educación aprobada con 105 votos, o sea el 85% de la Asamblea. Al parecer se buscan muertos y, de repente, por lo que se ve, algún policía resentido los podría provocar.

Todo esto continuará y se ampliará más descaradamente el ruego al imperio para reforzar los apoyos externos de las mafias financieras, dueños de grandes medios, gremios empresariales de toda laya, a la campaña conspirativa.

Seguirá el plan de liquidar el proceso de cambios democráticos.

¿Cómo detener la conspiración? Ya basta de ingenuidad. A organizar de verdad EL FRENTE AMPLIO DE DEFENSA DE LA DEMOCRACIA. Lo demás es cuento y retórica.

A defender la Revolución Ciudadana, al Gobierno y Presidente. A organizar AP, liquidando conductas sectarias, caciquismo y a quienes se puedan creer todavía dueños del proyecto. A mejorar las  relaciones con los movimientos sociales, de jóvenes, maestros, profesionales, artesanos, agricultores, obreros, campesinos, indígenas.

Sin ellos no puede avanzar el proceso. Con ellos se derrotará a la oligarquía y se avanzará con más reformas, al socialismo nuestro, ecuatoriano. El 30-S hay  que manifestar en este sentido y a la par ajustar políticas y medidas para incorporar a esos sectores al proceso. ¡No hay que perder más tiempo!

 

Rechazo al 30-S y fortalecer cambios


A un año de los acontecimientos, todavía hay opositores políticos, partidos, líderes sociales y editorialistas que persisten en sostener que  el 30-S no hubo un intento de golpe de Estado. La trampa radica en convertir lo sucedido en un problema entre Presidente y policías, cuando la situación de ese día rebasó este hecho.


El 30-S no solo se produjo la paralización de actividades en el Regimiento Quito Nº 1, sino en todo el país, al menos varias horas. De manera que la “protesta” se transformó en una insubordinación policial nacional. En el aeropuerto de Quito y en el local del Ministerio de Defensa también se insubordinaron elementos de las Fuerzas Armadas.


A consecuencia de esas insubordinaciones, el Ecuador estuvo en jaque: paralizados Ejecutivo, Legislativo, Judicial, las otras funciones del Estado e instituciones públicas; cerraron locales comerciales y empresas, así como también instituciones educativas. La ciudadanía, a nivel nacional, quedó desprotegida. Bajo riesgo. Y los saqueos comenzaron, sobre todo en Guayaquil.


Si los “anticorreístas” insisten en que “solo” se trató de una insubordinación policial y no de un golpe de Estado, debieran admitir, entonces, que fue un acto que afectó la vida del Ecuador y que “solo” por ser insubordinación fue inconstitucional e ilegal, se produjo mucho antes de que el presidente Correa llegara al cuartel policial y se mantuvo aún con más gravedad todo el día, al menos en Quito.


De manera que todos aquellos personajes, movimientos y partidos que decidieron saludar a la Policía y respaldarla por su “lucha popular” y por representar una revocatoria del mandato “de hecho”, pasaron a ser cómplices de un acto inconstitucional e ilegal.


Pero el asunto no quedó allí. Ese día, aprovechando la insubordinación policial, aparecieron activistas y políticos que se movilizaron en distintos frentes, que salieron a las calles para gritar por la caída del Presidente, que irrumpieron en el canal público, que procuraron el derrocamiento del Mandatario, que clamaron por su renuncia.


Hubo asambleístas que impidieron el funcionamiento de la Asamblea y que, en lugar de salir a defender la democracia, como era su obligación frente a un hecho inconstitucional e ilegal ya producido, pidieron la “amnistía”.


Si solo fue una “insubordinación”, como se asegura repetidamente, ¿por qué no la condenan como inconstitucional e ilegal? ¿Por qué no persiguen y juzgan a los cómplices que la respaldaron?


La oposición está rabiosa por la aprobación de leyes. La de Comunicación, con el cuentito de la libertad de expresión; la del Control del Poder de Mercado o “antimonopolio” con el fantasma de la libre competencia; ahora, creyentes a ultranza como son, ya salieron en “defensa” de la libertad de cultos, frente a no sé qué proyecto de ley. Y así seguirán.


La persistencia enfermiza de sostener que Rafael Correa es el responsable de su propio secuestro e intento de magnicidio, así como del asesinato de policías y otras víctimas del 30-S.


La campaña diaria de algunos grandes medios y sus voceros, para acusar al Presidente de dictador, que quiere el control de la justicia, a la que ellos siempre utilizaron y politizaron, al igual que judicializaron la política.


La defensa con rancia argumentación y toda clase de maniobras, a los dueños de El Universo, diario exhibido como cuasi salvador de la patria. ¡Qué locura!


La provocación semanal rabiosa y cuasi conspirativa frente a la sede política de AP.


La manipulación, de maestros y alumnos para protestar en forma violenta por la Ley de Educación aprobada con 105 votos, o sea el 85% de la Asamblea. Al parecer se buscan muertos y, de repente, por lo que se ve, algún policía resentido los podría provocar.

Todo esto continuará y se ampliará más descaradamente el ruego al imperio para reforzar los apoyos externos de las mafias financieras, dueños de grandes medios, gremios empresariales de toda laya, a la campaña conspirativa.


Seguirá el plan de liquidar el proceso de cambios democráticos.


¿Cómo detener la conspiración? Ya basta de ingenuidad. A organizar de verdad EL FRENTE AMPLIO DE DEFENSA DE LA DEMOCRACIA. Lo demás es cuento y retórica.


A defender la Revolución Ciudadana, al Gobierno y Presidente. A organizar AP, liquidando conductas sectarias, caciquismo y a quienes se puedan creer todavía dueños del proyecto. A mejorar las  relaciones con los movimientos sociales, de jóvenes, maestros, profesionales, artesanos, agricultores, obreros, campesinos, indígenas.


Sin ellos no puede avanzar el proceso. Con ellos se derrotará a la oligarquía y se avanzará con más reformas, al socialismo nuestro, ecuatoriano. El 30-S hay  que manifestar en este sentido y a la par ajustar políticas y medidas para incorporar a esos sectores al proceso. ¡No hay que perder más tiempo!

Last Updated on Tuesday, 13 March 2012 02:40
 


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