Facebook Like

ASESINARON A ALFARO PERO NO A SU IDEAL PDF Print E-mail
User Rating: / 0
PoorBest 
Written by Fernando Cáceres   
Saturday, 28 January 2012 00:56

Contamos cien años que los grupos de poder de ese entonces pretendieron apagar la luz de Alfaro y, con ese hecho avergonzaste de muerte, buscaron terminar con la rebeldía popular,  cristalizada a través de la gran revolución liberal, que fue capaz de romper la estructura estatal imperante en aquellos momentos de la historia.
Pero el crimen de Don Eloy no apagó la energía que recorre por cada uno de los ecuatorianos y que, ahora, en este centenario, mueve nuestras mentes y nuestros corazones  para decir que hemos sido y somos capaces de retomar el papel revolucionario, impulsar  las tareas que quedaron pendientes  y consolidar las mismas a través de la Revolución Ciudadana.


A cien años de la la muerte del Viejo Luchador, hay más de cien razones para celebrarlo, hay más de cien razones para ratificar el espíritu y la necesidad de consolidar el cambio y hay más de cien tareas pendientes en las que tenemos que involucrarnos los ecuatorianos identificados con esta lucha que enfrenta a las oligarquías nacionales.

Oligarquías nacionales; así en plural,  porque, si bien responden a un solo interés, el de pretender mantener su poder ejemónico, tienen al menos tres grandes frentes plenamente identificados: el económico, el de los medios de comunicación y el de las élites de la iglesia.

Al igual que durante la Revolución Liberal, la Revolución Ciudadana enfrenta a los mismos enemigos que,  como hace cien años mataron a Alfaro, hoy pretenden matar la esperanza de todo un pueblo. Pero no lo lograrán, porque el espíritu encarnado del Viejo Luchador en ese mismo pueblo y, particularmente, en nuestro líder, Rafael Correa, nos llevará a consolidar la victoria que, en esta oportunidad, será irreversible.

Será irreversible para que nunca más haya niños con hambre y sin que puedan ir a la es escuela,  padres explotados o sin empleo, madres marginadas y maltratadas, campesinos sin tierra, jóvenes sin rumbo, personas sin porvenir y sin la posibilidad de una vida digna que les dignifique como seres humanos.

Sabemos a quienes enfrentamos en esta coyuntura: a los grupos de poder financiero expresados a través de la banca, a las jerarquías mayores de la iglesia y, sobre todos ellos,  a los grandes medios de comunicación del país que se han transformado en propios espacios de poder económico y en propios espacios de poder político.

En este marco, tenemos que entender que los medios de comunicación buscan erigirse en un nuevo sistema de poder, pero con sus resistencias a asumir las responsabilidades derivadas del ejercicio de ese poder.

La " industria de la conciencia"  tiene tal poder que pretende, diariamente, que el gobierno se subordine a los grandes medios de comunicación y buscan marcar las pautas y las normas de acción de los demás poderes, es decir del Estado, en la medida que pretenden obligar a jugar en sus escenarios y bajo sus reglas.

No nos han amedrentado, no nos amedrentan y no nos amedrentarán a través de la distorsión de la noticia, de la construcción de discursos editoriales desde su perspectiva y no desde una perspectiva objetiva.

Hace cien  años asesinaron a un hombre, pero no pudieron matar al ideal;  hace 100 años asesinaron a un hombre, pero no lograron terminar con el fervor revolucionario del pueblo ecuatoriano que, hoy, a propósito de su muerte, lo recuerda, lo saluda, alza su bandera y toma su espada para librar batalla por esa Patria Digna,  Soberana y de permanencia en el tiempo; Patria Digna, Soberana y de permanencia en el tiempo que soñó Eloy Alfaro Delgado, el mejor hombre del país en todos los tiempos, y por el que  ahora los hombres y mujeres de este país, liderados por Rafael Correa, el hombre que está reeditando el ideal  del Viejo Luchador, debemos consolidar el proceso revolucionario y, si es necesario, ofrendando nuestras vidas.

 

Last Updated on Saturday, 28 January 2012 01:12
 


Sitio Web Diseñado y Actualizado por Carlos A. Loor Muñoz - Despacho del Asambleísta Fernando Cáceres - Quito.