Facebook Like

PDF Print E-mail
User Rating: / 1
PoorBest 
Written by   
Tuesday, 31 January 2012 22:12

Con esta crónica no quiero desde ningún punto de vista calificar a la decisión del gobierno del presidente Correa de construir una cárcel, un centro de detención regional…, en la parroquia Poaló y la posterior decisión de suspender definitivamente esa obra del estatal en Latacunga.

Dios quiera que no se ponga en vigencia los lloriqueos cuando ya es tarde cualquier reflexión; pero es menester dejar sentadas varias situaciones que lo dijimos, lo anunciamos con la debida oportunidad y antelación al desenlace de este caso que fue manoseado políticamente por varios sectores, autoridades nacionales, locales, hasta por algunos representantes parroquiales y comunales, mientras la ciudadanía de Latacunga y Cotopaxi, en términos  globales, permaneció impávida, como que el tema no le interesaba que sea debatido de cara a la sociedad de esta parte del país.


Preguntamos a los responsables si es que ahora darían la cara, ¿se realizó una buena “sociabilización” del tema en todos los estratos y sectores de la comunidad provincial? ¿Se “vendió” de manera positiva la idea de implementar un centro correccional en una parroquia realmente pobre y sin un desarrollo sustentable por parte de los encargados de esa gestión?

¿Los fondos asignados a esta concienciación del asunto entre la comunidad o sociabilización, fueron realmente utilizados en esa misión o es que los altísimos funcionarios de Quito venían a Latacunga y Cotopaxi a pasar largos días de fiesta, de juerga y no a cumplir con los objetivos del régimen del presidente Correa? ¿Habrá alguna valiente y honesta autoridad que diga, no al periodista ni al medio, a la comunidad, cuántos miles de dólares se “invirtieron” en esa gestión frustrada? ¿Habrá alguna acción de repetición para recuperar esos dineros mal invertidos? ¿Allí la Contraloría medirá los resultados?

En lo que compete a las autoridades nacionales, provinciales, locales, y la principal de representación en la provincia, alguna vez, aunque sea en secreto, como quien dice, que nadie se entere de esos contactos, ¿se reunieron seria y abiertamente para analizar el tema de la cárcel? Hablamos de los cuatro asambleístas, Gobernador, Prefecto, alcalde de Latacunga y los seis de los restantes cantones de      Cotopaxi.

¿Alguna vez ese grupo de ciudadanos que fueron contratados por el pueblo a cambio de excelentes sueldos, con muy buenos ingresos, pusieron en el fiel de la balanza lo positivo y lo negativo del asentamiento de un reclusorio en esta parte del suelo patrio?

¿Los distintos funcionarios del régimen informaron fielmente de los acontecimientos que se desarrollan en Latacunga y particularmente en Poaló? ¿Relataron, no como chisme ni para perjudicar a alguien o a algo o para beneficiar a otro sector y personas, quiénes realmente estaban a favor y quiénes en contra de este proyecto, no para reprimirles, sino para un trabajo especial de convencimiento?

A las y los latacungueños casi no se nos tomó en cuenta, fuimos “mudos” testigos de los dimes y diretes de las autoridades que plácidamente, sin análisis técnicos, sin una visión práctica del presente y del futuro, dando “palos de ciego”, arengaban a favor o lanzaban denuestos en contra de una acción gubernamental que nunca lograremos descifrar si era buena o mala para quienes habitamos en esta parte de la serranía ecuatoriana.

Nuevamente nuestros representantes, por esos malditos celos, por esas figuraciones, por esos falsos orgullos, por esos imaginarios liderazgos y posiciones patrioteras, quedan en deuda con las generaciones que estamos viviendo el día a día y de las que vendrán en el futuro, pues jamás se sentaron a dialogar, a cruzar ideas como coterráneos, simplemente como eso, como representantes, como contratados, como empleados en definitiva, de este pueblo que añora mejores días para las actuales y para las venideras generaciones.

Lamentablemente esos diálogos desde hace mucho tiempo no se da y por ello Cotopaxi, será una provincia estancada; Latacunga, Salcedo, Pujilí, Saquisilí, Pangua, La Maná y Sigchos, cantones que crecen única y exclusivamente por el esfuerzo tesonero y honesto de sus hijos y de quienes hacen “patria” en una ciudad y provincia que les acogió. ¿Sabrá el Presidente de los ecuatorianos que jamás se dio una sola reunión, ni siquiera se intentó un conversatorio entre los elegidos?

¿Conoceremos los reales sucesos de esta trama que debió tener un mejor final? ¿La unidad de las autoridades una mala palabra?

 

Last Updated on Tuesday, 31 January 2012 22:17
 


Sitio Web Diseñado y Actualizado por Carlos A. Loor Muñoz - Despacho del Asambleísta Fernando Cáceres - Quito.