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La Ley Orgánica de la Función Legislativa debe ser reformada en cuanto a sanciones disciplinarias de los Asambleístas PDF Print E-mail
Tuesday, 04 September 2012 21:49

La Asamblea Nacional se rige por la Ley Orgánica de la Función Legislativa; sin embargo, en el Capítulo XIX De las Prohibiciones y Sanciones, artículos 162 al 166, se encuentran determinadas las prohibiciones y sanciones en los casos que determina la ley, es necesario ampliar el régimen de sanciones a través de una reforma, en base a nuestra atribución Legislativa (iniciativa), la misma que deberá ser calificada por el Consejo de Administración Legislativa y aprobada en el seno de la Asamblea Nacional.

No necesariamente tenemos que esperar que llegue una iniciativa de parte del Ejecutivo quien en uso de su atribución de Colegislador tiene derecho y esta facultado a presentar proyectos de ley sobre cualquier materia, en este caso de una autodepuración de los Asambleístas que no cumplen su rol y han violentado principios fundamentales establecidos en la Ley y la Constitución.

Anteriormente existía un Código de Ética que regulaba a los Diputados del Ex- Congreso Nacional pero este sólo servía para chantajes y amarres políticos y no una verdadera depuración, ya que tenían su procedimiento a través de la Comisión Especializada Permanente de Excusas y Calificaciones, sin embargo, la Constitución actual en su Art. 127 establece las causales por las que un Asambleísta puede perder su calidad de tal si incumple dichas disposiciones así como también se encuentra regulado en los artículos 163 al 166 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa, sin embargo, no prevé en ninguna norma un procedimiento para sancionar a quienes abusando de la “Inmunidad Parlamentaria” se van en contra del honor de las personas, colegas o autoridades, faltan reiteradamente a las sesiones o se cambian de partidos por intereses personales.

Hay que ser respetuosos con los mandantes tanto en nuestros actos públicos y privados, cumplir estrictamente con aspectos fundamentales en lo ético, por lo tanto, tiene que existir una norma que sancione y regule sus actividades dentro y fuera del recinto Legislativo.

Debemos ser ejemplo para las y los ciudadanos cumpliendo con la Ley, caso contrario imponer las sanciones disciplinarias sin direccionamientos políticos, ya que siendo la ética consustancial a la política, nadie podría oponerse a debatir una normativa que garantice un ejercicio de transparentar y depurar a la Función Legislativa.

No se puede confundir la depuración de los asambleístas cuando no cumplen con su deber de legislar y fiscalizar, con las facultades de la justicia ordinaria para procesar a asambleístas acusados de haber cometido un delito, en ese caso la única garantía con que cuentan los legisladores es el Fuero de Corte, es decir que solo pueden ser juzgados por la Corte Nacional de Justicia, “excepto en los casos que no se encuentren relacionados con el ejercicio de sus funciones” como es el delito flagrante o sentencia condenatoria ejecutoriada, como lo señala el artículo 128 de la Constitución..

Se debe regular la asistencia a la sesiones ordinarias, extraordinarias del Pleno y de las Comisiones sean Permanentes u Ocasionales, ya que deberían perder su condición de asambleístas aquellos que falten a un determinado número de sesiones del Pleno o de su respectiva Comisión, cuando un legislador no asista a la Asamblea está en la obligación de convocar a su suplente.

Por lo expuesto es necesario realizar estas reformas a la Ley Orgánica de la Función Legislativa y contar con este instrumento jurídico acorde a la realidad política y moral sobre las actividades y actuaciones que realizan los Asambleístas en el cumplimiento de sus funciones, es decir legislar y fiscalizar en beneficio del pueblo que los eligió.

FC/lr

Last Updated on Friday, 07 September 2012 19:51
 


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