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Marchas: maniqueísmo sobre el pasado y el presente PDF Print E-mail
Written by Lalo El Librero   
Monday, 10 August 2015 15:35

Por: Lalo EL LIBRERO
Milán Kundera en esa hermosa novela “La breve levedad del ser” aborda magistralmente el hecho de  cómo asumimos el pasado, que siempre fue mejor, como que la memoria olvida la enseñanzas que nos deja y da paso a la nostalgia, para afirmar que siempre fue mejor lo vivido, que lo actual. Lo oprobioso se vuelve un pasado de gloria. Los villanos se convierten en héroes y viceversa.


Argumenta, este autor, que este fenómeno: el tiempo como sanador de todos los males; es el aparecimiento de los nietos de Hitler (los cabeza rapada) hoy es como normal, cuando hace años hubiera sido imposible. El tiempo tapa todo y al parecer también lo distorsiona.

Con esa maniquea forma de ver el pasado corremos el riesgo de no analizarlo adecuadamente: sin contexto, su interrelación entre este y sus actores. Lo manipulamos en últimas.

Por lo tanto, caemos en el simplismo, que todo lo reduce a bueno o malo. La política era mejor, las marchas legítimas, únicas; los dirigentes eran de a de veras y honestos, porque los de ahora no.

Vemos diariamente, en nuestra provincia, a nuestros analistas light que  con un maniqueísmo veneno, se justifican estar del otro lado. Porque la CONAIE  ya no es la del noventa, están vendidos, no es revolucionaria porque no siguió en la verdadera revolución made in china.

Maniqueísmo sobre el pasado que nos vuelve ciegos y necios. Se dice, sin ponerse rojo, que las marchas de antes, eran las pepas, legales, legitimas, porque éramos parte o lo apoyábamos. Ele!

Cuando yo no estoy, el diluvio. Las marchas de ahora son ilegitimas, compradas, le hacen el juego a la derecha, no van a pie, van en carro y sobre todo no estamos nosotros mestizos de antes, los únicos autorizados por la historia para hacer la revolución. Ele?

Bien dicen que Dios los cría, el diablo, los junta. ¿Adivinen a quien se parecen?

Como yapa empiezan a repetir el discurso del poder: Tiene que ser pacifica la marcha; no dañar la propiedad privada, ni la del capitalismo estatal. Las obras como escudo frente al descontento social. La victima siempre se vuelve victimario.

Los estigmatizados de ayer por el poder, hoy vuelven su dedo acusador contra sus ex compañeros.

El manejo maniqueo del pasado y el presente, tiene desde el Gobierno y sectores modernizantes un manejo diferente.

La gran noche neoliberal, la partidocracia del pasado, el país de ayer no sirve, tenemos que renunciar a todo lo viejo, hay un desprecio desde lo humano y político de lo anterior, para vendernos un presente más falso que moneda de cuero.

No hay tal, la realidad -pasada o presente– es dialéctica.

Ayer, como hoy, existieron dirigentes honestos y de los otros; posiciones atrasadas pro derecha y otras históricas.

En el 92 la marcha de la OPIP, que fue entregada en bandeja de plata al Gobierno de Borja, lo dirigía Antonio Vargas. El tristemente célebre Ministro de Lucio, vendido a la derecha, y hoy defensor de la revolución ciudadana.
¿Esos son los dirigentes honestos de antes?

O Miguel Lluco, socio de Azpiazu, que  como dirigente de la CONAIE y luego como Presidente del Pacha coincidía con León y los social cretinos para botarles a Bucaram, Mahuad y a Lucio; que hoy es el puntal para dividir a la CONAIE.

Manuel Millingalle que fue base del gobierno de Lucio para dividir a los indios en Cotopaxi y hoy es uno de los líderes de la organización paralela a la Conaie

La familia Guamangate, que en su parroquia, siempre fue un eslabón pro-oligárquico, y que hoy son una empresa familiar-electoral.

O Abelardo Tucumbi que siendo dirigente del MIC impuso una línea racista, de odio a los mestizos, de negra recordación. Que hoy baila con la camiseta verde, siendo mejor bailarín que Fabián Alarcón, Miguel Vaca y Yanchapaxi juntos.

¿Esos son los dirigentes honestos, coherentes? ¿Porque están con el gobierno o por qué?
La realidad es dinámica, rica; no estática.

Cierto que actualmente hay dirigentes que tienen interés personales, familiares –electorales, que consciente o inconscientemente le hacen el juego al Nebot y al Lasso; igualito que en el pasado.

Ayer como ahora, hay bases y dirigentes con proyectos trascendentes. Sólo la lucha, la coherencia, decantará posiciones y proyectos.
¿Que la izquierda esta mezclada con la derecha? Siempre fue así.

¿Y cuando  ciertos dirigentes indígenas  definían el futuro de la CONAIE con líderes  de la 0ligarquía y mandos del Ejército?

Ahí si valía, porque los verdes, hacen un pésimo manejo del pasado y del presente.

Cuando yo lo hago; todo vale, es por la Patria. Cuando el otro lo hace: es antipatria, quiere volver al pasado, esta contra el progreso.

Felizmente, nuestra gente ya no come cuentos.

 

 


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